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Remembranzas del Día del Exalumno Marista del Instituto Chacabuco de Los Andes

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Primer Domingo de Octubre… Día del Exalumno Marista del Instituto Chacabuco de Los Andes!... Un día que cada año los exalumnos del centenario Colegio Marista de Los Andes,

esperan con optimismo, ánimo y gran expectación. La mañana de ese Domingo tan especial, más allá de la edad de cada exalumno, se acompaña con el deseo de nuevamente descubrir ese lugar físico que como Colegio albergó no sólo a la persona sino también a los sentimientos de niñez y a los ideales de juventud de cada integrante.

 

Estos deseos son matizados por la sorpresa que regala la Vida misma; pues una vez que se vuelven a cruzar tímidamente esos cuatro pilares de la fachada del Instituto Chacabuco, a cada exalumno le inunda el firme propósito de encontrarse con los compañeros de aquellos tiempos idos… con los muchos o pocos amigos que acompañaron los pasos de aquel caminar en ese segundo hogar. El sentimiento de sorpresa varía a un sentimiento de alegría con el reencuentro y la reunión física; alegría que aumenta al comenzar a compartir, por medio de la sana conversación, la Vida misma.

 

Pero al principiar la mañana de este Domingo tan especial, en medio de ese primer reencuentro en las dependencias colegiales, llega un gran momento solemne. La Banda de Guerra de los Exalumnos y Alumnos del querido Instituto Chacabuco, comienza a formar en el Patio del Colegio junto a la Banda Instrumental del Destacamento Nro.2 Yungay (para otros exalumnos, el antiguo Regimiento Guardia Vieja). Los estandartes colegiales ya se presentan muy bien escoltados y son seguidos por orgullosos y alegres exalumnos. A los sones marciales de las bandas de Guerra e Instrumental se inicia la marcha y Romería al Cementerio de Los Andes, por Avda. Argentina y Papudo Norte, para rendir honores a aquellos hermanos de María cuyos restos quedaron con cariño depositados en el Mausoleo de los Hermanos Maristas. Las oraciones, ruegos y peticiones son escuchadas por los presentes y el toque de clarín, las reafirman con especial solemnidad.

 

El regreso hacia el Colegio se realiza con la marcialidad y respeto que amerita la ocasión. Las cajas, pífanos y cornetas resuenan aún más en el ambiente andino causando el asombro y la atención de los presentes que en esos momentos aumentan por el horario y el momento del día. La marcha de vuelta al Colegio es celebrada por los ciudadanos presentes y algunos ingresan al mismo Colegio aplaudiendo el acontecimiento.

 

Llega otro gran momento casi al mediodía de ese primer Domingo de Octubre. Dar gracias a Dios, a Jesucristo y a María, a quienes con gran devoción, espiritualidad y esperanza se les ruega en una Misa Solemne. En oportunidades realizada en la Iglesia de la Asunción, Institución a la cual el Instituto Chacabuco ha estado históricamente unido desde sus inicios; en otras, realizada en el Salón Auditorium que lleva el nombre del buen Hermano Fernando De La Fuente. Con gran carisma y fe, los exalumnos maristas del I.Ch. oran, ruegan y agradecen al Dios de la Esperanza, por la gestión y permanencia del Centro de Exalumnos, por la Congregación de los Hermanos Maristas, por el Instituto Chacabuco, por los hermanos educadores y funcionarios maristas… por los que están y por los que han partido a la Casa del Padre. Algunos integrantes del Centro no dejan de recordar en la ocasión los cantos, rezos y oraciones de los buenos y dignos Hermanos de María, aquellos que denotaban esa fuerza, firmeza y disciplina que acentuaba el típico acento castellano español.

 

Terminada la Misa Solemne, llega otro importante momento. Agradecer al Santo Fundador, Marcelino Champagnat Chirat, por la Obra y Misión realizada. El lugar es en ocasiones, ante el imponente Monumento de Avda. Argentina frente al frontis colegial, en la Plaza San Marcelino Champagnat. Y en las últimas oportunidades, en el Patio colegial hoy llamado de Media Inicial, en el que más de algún exalumno tiene recuerdos inolvidables de momentos de recreos, juegos, disputas y algarabías. Se escuchan breves palabras agradecidas en honor al Santo Educador; en oportunidades sencillas o emocionadas, pero ante todo solemnes y profundas como bien las merece un Gran Hombre lleno de la Gracia de Dios, de Cristo y de María, la Buena Madre, ante todo, por la Obra y Misión realizada.

 

Acto seguido, se da lugar a otro gran momento solemne: el Desfile de todos los Exalumnos presentes del Instituto Chacabuco en Honor al Santo Fundador Marcelino Champagnat. Nuevamente se escuchan los sones marciales de la Banda de Guerra de los Exalumnos y Alumnos del I.Ch. quienes con su paso gallardo, marcial y disciplinado encajonan en dirección a la Cordillera de Los Andes… hacia ese hermoso paisaje al cual el Hermano Emeterio mirara tantas veces con profunda admiración desde el tercer piso del Colegio. A los sones de la marcha “Alumnos Adelante”, ejecutada por la Banda Instrumental del Regimiento Yungay desfilan ante las autoridades los estandartes colegiales seguidos por cada uno de los exalumnos maristas presentes, correctamente formados haciendo eco de la unión en el sentimiento marista. Con seguridad, desde la eterna dimensión del Dios de la Vida el Hermano Aquilino debe estar observando alegremente a aquellos que mantienen su legado. Y de seguro otros tantos exalumnos deben recordar a otros formadores laicos que cooperaron en hacer cada vez más apreciada a la histórica Banda del Chacabuco. 

 

Ya pasado el mediodía y después de vivir estos grandes momentos, los exalumnos maristas del I.Ch. se dirigen nuevamente al Salón Auditorium Hermano Fernando De La Fuente, para reconocer a los suyos por medio de generaciones que cumplen cada lustro un aniversario de Egreso. Pero antes que todo, las palabras del Presidente del Centro de Exalumnos del Instituto Chacabuco son siempre esperadas y escuchadas con atención.

 

A continuación, comenzarán a vivirse gratos momentos en que más allá de la solemnidad de subir al escenario para ir a buscar el reconocimiento, se intensificarán la emoción y la grandeza de formar aún parte de un grupo curso que sigue siempre activo, comunicado y unido. Momentos en los que más allá de la edad se muestra la juventud del alma y del espíritu marista.  Son instancias en que se escuchan y leen grandes, alegres y emocionados discursos en recuerdo de los momentos vividos y en recuerdo de buenos compañeros, hermanos y educadores que marcaron el paso de cada generación. Son instancias en las que no están ausentes las muestras artísticas, ya sea en el canto, en la declamación o en la poesía. Momentos en que se recuerda a los que están en el mundo presente y a los que están en el Reino de nuestro Dios. Llega un momento final, el del reconocimiento al Exalumno Destacado, no sólo el más longevo sino a aquel que muestra y ha demostrado en su vida el ejemplo de los valores maristas.

 

Pasadas las primeras dos horas de la tarde se empezarán a vivir otros momentos de camaradería y de grato compartir. Pero no sin antes haberse captado en alguno de los patios colegiales la Foto del Recuerdo de los exalumnos presentes. Los llamados a rápidamente presentarse, las bromas, los gritos jocosos y alegres caracterizan plenamente estos instantes. Son minutos en que se recuerda a tantos fotógrafos que han plasmado los segundos que inmortalizan este preciado recuerdo. El Vino de Honor en oportunidades precede al Almuerzo en las dependencias del Gimnasio del Colegio, y así compartiendo la Mesa, la tarde del Primer Domingo de Octubre comienza a despedirse de los exalumnos Maristas del Instituto Chacabuco de Los Andes.

 

En los tiempos actuales, increíblemente no muchos estudiantes del Colegio conocen la razón del nombre del querido Instituto. Pero cada Exalumno Marista del I.Ch. sabe que el Colegio Marista de Los Andes lleva el nombre de la Batalla que dio la naciente Independencia a la Patria Chilena. Una Batalla que coronó con su triunfo el sacrificio y el esfuerzo previo de grandes seres humanos que lucharon por una causa noble.

 

Después de egresar del Colegio Marista de Los Andes, todos los exalumnos y exalumnas del Instituto Chacabuco deben enfrentar grandes batallas y desafíos de la Vida misma. Pero más allá de catástrofes, estallidos sociales, ideologías o pandemias, nada ni nadie puede desconocer la gran tradición que se vive y se siente cada Día del Exalumno Marista del Instituto Chacabuco.

 

El Primer Domingo de Octubre es el Día en que cada exalumno y exalumna del Chacabuco agradece: a los buenos Hermanos de María por la entrega, la formación, la fraternidad y el carisma marista; a los Buenos Educadores, por los conocimientos, la escucha y la cercanía entregadas; a los Compañeros y Compañeras de curso, por la convivencia,  el apoyo y el reencuentro del día a día; a los Funcionarios colegiales, por la entrega, el buen trato y el espíritu constante de servicio; a los padres, madres y apoderados, por el Amor incondicional y por los valores inculcados en la Casa y en el Hogar; y a Jesucristo, a la Buena Madre y al Dios del Amor, por las oportunidades ofrecidas en el día a día por el milagro de la Vida misma.

 

Hoy como siempre, cada Primer Domingo de Octubre los exalumnos maristas del Instituto Chacabuco cantan y hacen eco de los versos de su Himno: “Sobre todas las cosas la Patria, sobre Chile inmortal sólo Dios”… Y como buenos cristianos y virtuosos ciudadanos hoy más que siempre decimos con Fraternidad, Audacia y Esperanza… “MARISTAS POR SIEMPRE”…

 

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