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1917 - 16 de Septiembre - 2017 .... A cien años de la Fundación de nuestro Centro de Exalumnos Maristas del Instituto Chacabuco

portadaCon gran alegría y gratitud al Señor Jesús, a María nuestra Buena Madre y a San Marcelino Champagnat, nuestro Padre Fundador, compartimos con ustedes esta síntesis de la Historia de nuestro querido Centro de Exalumnos Maristas del Instituto Chacabuco, Colegio Marista de Los Andes, que hoy hace justamente un  siglo fuera fundado por jóvenes visionarios y entusiastas que quisieron demostrar, al igual como hoy lo hacemos, su gratitud a la Congregación de los Hermanos Maristas por las enseñanzas recibidas en las aulas de nuestro querido Colegio.


Nuestro Exalumno y Director de nuestro Centro, René León Gallardo, plasma en estas hermosas líneas la visión que a cien años de distancia tenemos de quienes conformaron ese selecto grupo inicial de Exalumnos que dieron vida a nuestro Centro y con cuyo trabajo se realizaron un sinnúmero de actividades en beneficio de nuestro Colegio y de todos los Exalumnos del Chacabuco.

 

 

 

SÍNTESIS HISTÓRICA DEL CENTRO DE EXALUMNOS DEL

INSTITUTO CHACABUCO – COLEGIO MARISTA DE LOS ANDES

1917-2017

Los Exalumnos del Instituto Chacabuco constituyen un estamento de este el Colegio Marista de Los Andes que, a la luz de los nuevos tiempos, desean mantener y hacer vida las enseñanzas del Santo Fundador Marcelino Champagnat. Estos antiguos alumnos de las aulas Maristas, recuerdan con gratitud, afecto y respeto las enseñanzas recibidas por los Hermanos Maristas que, a lo largo del tiempo, estuvieron presentes en las salas y patios del querido Colegio Marista más antiguo de Chile. Enseñanzas y valores inculcados con disciplina, rigurosidad, voluntad pero ante todo con cariño y búsqueda incesante y visionaria por la buena educación. El estudio dedicado, el trabajo bien hecho, la audacia y la esperanza, la cercanía y fe en Dios, Cristo y María son algunos de los valores que se resumen y convergen en el gran lema “Buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Hoy, los Exalumnos Maristas del Instituto Chacabuco, desean hacer realidad este lema, adaptándose a los nuevos tiempos. Invitando a participar y a acercarse al Centro no solamente a aquellos con más experiencia sino también a los más jóvenes, en especial a las exalumnas maristas, escuchando y aceptando todas las propuestas e ideas, haciendo vida la inclusión y la diversidad, tan importante en nuestros días.

“Fuimos educados y formados en valores, que a pesar del tiempo es imposible olvidar o negar. Es algo que se adentra en el corazón y en el espíritu y nos hace movernos en nuestras vidas”. “Ser MARISTAS, es tener un estilo de vida. Es ser testimonio ahora y siempre del evangelio”.

Si hay algo que enorgullece al Centro de Exalumnos Maristas del Instituto Chacabuco, es que su organización data del 16 de septiembre de 1917. Durante tantos años de vida del Centro, son muchos los que han entregado su tiempo para engrandecerlo. Le han dado un tono y un matiz que han respondido a las necesidades de los tiempos. Ha sido el esfuerzo de muchos y también de algunos pocos.

El Centro de Exalumnos del Instituto Chacabuco, tuvo la gran responsabilidad de dirigir por muchos años, la Federación Nacional de Exalumnos Maristas de Chile. Fue una tarea que se realizó con cariño y abnegación. Se rescató un gran patrimonio histórico de la Federación y también de la Congregación. Hoy resguardado en la casa “Patrimonio Marista” de los Hermanos Maristas, en Santiago.

Con motivo del Centenario del Colegio Marista de Los Andes, un libro de la historia del Instituto Chacabuco, fue escrito por el destacado exalumno marista andino, el historiador René León Gallardo. En esta Obra, se plasman nombres y acontecimientos que son la base de lo que el Centro es hoy. Nombres de hermanos como Emeterio José, Pedro Santillana, Eulogio Belloso, cuyo restos descansan en el Mausoleo Marista del Cementerio Parroquial de Los Andes, son íconos para los exalumnos andinos de las distintas generaciones que les recuerdan con infinito agradecimiento y cariño.

En el año del Bicentenario de la Congregación de los Hermanos Maristas, el Centro de Exalumnos del Instituto Chacabuco, Colegio Marista de Los Andes, conmemora cien años de su creación. Es una fecha única que los Exalumnos del Chacabuco, ya están disfrutando con la añoranza de los tiempos idos pero ante todo con el optimismo y alegría de los tiempos actuales y de aquellos que están por venir, teniendo siempre presente al igual que el Santo Fundador que “Sin María no somos nada y con María lo tenemos todo”.

“Un buen grupo de jóvenes que han terminado ya su estancia escolar y ocupan honrosos puestos en los bancos, aduanas y comercios, continúan asistiendo a los actos del Colegio los días festivos, cumpliendo con sus deberes cívico-religiosos con edificación de todos, y están dispuestos a echar las bases de una sociedad post-escolar, que tanto bien está llamada a hacer en los actuales tiempos. Para esa obra se siente la necesidad de poseer un terreno libre, con el fin de proporcional a la juventud diversiones, que atrayéndola en los días de fiesta, la preservaría de muchos y graves peligros morales. Por el momento no se ha podido realizar tan risueño ideal, por falta de un sitio adecuado, porque el Colegio, falto de huerto y jardín, solamente tiene un patio rodeado por las clases y las habitaciones, y no se presta para estas expansiones”.

El 16 septiembre de 1917 , para conmemorar el Centenario de la Congregación, el Colegio celebró el fausto acontecimiento con gran entusiasmo y fervor, asociándose a la histórica fecha en los diversos actos religiosos y culturales, el alumnado y sus familiares, exalumnos y simpatizantes de la obra de los Hermanos Maristas. Monseñor Martín Rücker Sotomayor, por entonces Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en representación del Centro Cristiano, -organismo dependiente del Arzobispado de Santiago-, presidió las fiestas centenarias y, en esa ocasión, como se disponía de un exalumnado entusiasta, se fundó el primer Centro de Exalumnos con el nombre de “Martín Rücker”. Su primer presidente fue don Rafael Cacciuttolo Gallardo. Ese centro de exalumnos –dice el H. José Herrero- “estuvo bastante decaído, contaba con 25 socios, de éstos, la mayoría eran exalumnos de comercio”. Esta situación se vería solucionada, posteriormente, con la reorganización de la entidad sobre la base de la anterior, en 1922.

La fiesta se llevó a cabo el domingo 16 de septiembre. El día anterior había llegado en el tren de las 18:00 horas, el Rector de la Universidad Católica de Chile, don Martín Rücker quien también venía en su calidad de presidente del Centro Cristiano. Rücker venía acompañado de los directores de los demás establecimientos que dirigían los Hermanos Maristas en el país. Además, venía el Superior de los Mercedarios de Quillota, Fr. Ramón Antonio Aceituno Villanueva, el Pbro. Sr. Gaviratti; el Cura Párroco de Panquehue; dos Hermanos de las Escuelas Cristianas de San Felipe; y el joven Arturo Reñasco, exalumno de los Maristas en uno de los colegios más nombrados de España.

El primer acto del día 16 fue la Misa de Comunión General celebrada por monseñor Martín Rücker a las 08:00 horas, en la Iglesia de los Padres Asuncionistas. En su homilía se dirigió, el celebrante, a los alumnos del establecimiento y a los exalumnos, en una conmovedora alocución, en la que con gran elocuencia expuso el motivo de encontrarse en  medio de ellos y la satisfacción que sentía de poder unirse a los que celebraban el secular acontecimiento. La distribución de la Eucaristía resultó imponente.

Luego, a las 10:00 horas, tuvo lugar otra Misa Solemne, oficiada por el P. Bruno DelPouve, Superior de Convento de los Asuncionistas. Esta celebración fue cantada por un coro de selectas voces, dirigido por las religiosas francesas Hijas de San José de Cluny. En esta oportunidad, el sermón estuvo a cargo del P. Gunfrid Darbois, Superior de los Asuncionistas de Los Placeres, de Valparaíso. A grandes rasgos, Darbois, expuso sobre los aspectos más resaltantes en la vida del Fundador de los Maristas y el desarrollo de la obra que él había iniciado. El religioso tuvo arranques de verdadero entusiasmo al exponer sobre la benévola acogida con  que el pueblo de Los Andes, había acogido hacía 7 años a los Hermanos y del gran fruto que su obra –el Instituto Chacabuco- había logrado merced a las sanas y sólidas enseñanzas que se daban en ese establecimiento educacional.

A medio día se realizó un almuerzo, en que, al momento de los brindis, hizo uso de la palabra el H. Andrés Adventinus, Visitador Marista, en Chile. Haciéndose eco de los sentimientos que animaban a los religiosos a su cargo, expuso sus profundos sentimientos de afecto y gratitud para con monseñor Martín Rücker que tanto le honraba con su estimación y amistad, habiéndose dignado a presidir aquellos festejos del Primer Centenario Marista. Igualmente, tuvo palabras de profunda gratitud para el Sr. Arzobispo de Santiago, monseñor Juan Ignacio González Eyzaguirre pidiendo a Rücker se las hiciera llegar, haciéndose portavoz de los sentimientos de gratitud que le profesaban todos los Maristas y de los ardientes deseos que los animaban a trabajar hasta sacrificarse en las distintas obras que su vasta Diócesis les había confiado. A la vez, el H. Andrés Adventinus, agradeció la presencia de los distinguidos invitados que le rodeaban, especialmente, al P. Joseph Maubon, Visitador de los Asuncionistas en Chile, a quien tanto debían los Maristas por la valiosa ayuda y decidido apoyo que en toda ocasión les había prestado.

Monseñor Rücker, contestó en frases elocuentes al brindis efectuado. En sus palabras, puso de relieve la labor que los Hermanos Maristas habían realizado en los seis establecimientos (sic) que dirigían en la Arquidiócesis de Santiago (Los Andes, Curicó, Rengo, Quillota, Rancagua). Luego, refiriéndose a los sentimientos que animaban al Arzobispo, se expresó en conceptos que emocionaron a los concurrentes. El prelado, le había encargado:

“Váyase enhorabuena a presidir las fiestas de los Maristas en Los Andes a nombre de la Iglesia Chilena y dígales a aquellos religiosos que el Arzobispo, aunque imposibilitado de acompañarles y lejos por la distancia, los tendrá muy cerca de sí en ese día, pues para estar en su compañía no tendrá más que mirar su corazón donde los lleva a todos por el ardiente y particular afecto que les profesa”.

Tales palabras fueron recibidas con delirantes aplausos por los asistentes.

Por su parte, el Cura Párroco de Santa Rosa, Pbro. Francisco Javier Lizana, puso de relieve la notable cooperación que los Maristas le prestaban en la parroquia a su cargo y pronunció un entusiasta brindis a la prosperidad del “Centro de Exalumnos del Instituto Chacabuco” que ese mismo día había quedado fundado.

Posteriormente, a las 16:00 horas se llevó a cabo un solemne Tedeum y Bendición del Santísimo Sacramento en acción de gracias y Consagración del Instituto al Sagrado Corazón. La solemne ceremonia fue oficiada por el Cura Párroco, Pbro. Francisco Javier Lizana.

A continuación, el activo programa, consideraba un acto en el gran salón de actos de la Sociedad de Lourdes. Entre los números que más sobresalieron, descolló particularmente el discurso del Rector de la Universidad católica. En la exposición en que hizo una verdadera historia de la Pedagogía, puso de relieve cuanto ha hecho la Iglesia Católica en el transcurso de los tiempos por la ilustración de los pueblos. Por siglos enteros esta maestra infalible de las generaciones humanas, ha sido la única sostenedora y alentadora de las ciencias, siguiendo siempre aquellas palabras de su Divino Maestro “Enseñad a todas las gentes”. Y esta aseveración la probó con hechos tan incontrastables y numerosos que por espacio de una hora tuvo suspenso de sus labios al enorme gentío, que con frecuencia interrumpía al elocuente orador, ovacionándolo.

Para finalizar, el Rector Rücker, sus párrafos más entusiastas estuvieron dedicados a las múltiples obras de los Maristas en el mundo entero, muchas de las cuales las había conocido en sus viajes a las distintas naciones de Europa y América, haciendo elogio de la abnegación y sacrificio con las sostenían esos beneméritos religiosos.

Luego, don Luis R. Maturana, declamó su Oda al Venerable Marcelino Champagnat la que fue muy aplaudida. Cada párrafo de la misma obra, realzada por el sobresaliente arte declamatorio del señor Maturana, arrancaba aplausos de los espectadores.

El joven exalumno español, Arturo Reñasco, puso fin a la velada con un entusiasta discurso que le granjeó las simpatías de la sociedad andina. Tanto fue el entusiasmo que se le hizo cantar una jota aragonesa y otros cantos.

Por la noche, a las 21:00 horas, la concurrencia llenó nuevamente las aposentadurías del salón, donde, por medio de una linterna mágica, se exhibieron vistas fijas de los principales acontecimientos de la vida del entonces Venerable fundador de los Maristas y del Instituto que él había fundado. Posteriormente se exhibió una interesante cinta cinematográfica.

El año 1922, tuvo gran trascendencia para los ex-alumnos. El 1° de mayo se reorganizó el Centro de Ex-alumnos bajo el nombre de “Diego Portales” y que, originalmente, se había fundado el 16 de septiembre de 1917, bajo el nombre de “Martín Rücker”. Su directiva fue encabezada por Aníbal Pino Mallea

Al respecto, el Hermano Emeterio José, expresa:

Los actos principales de ese día consistieron en la Comunión General, un banquete y una asamblea. A todos estos actos concurrieron el Senador Arturo Lyon Peña, el Diputado Maximiano Errázuriz Valdés, don Darío Urzúa, delegado o apoderado del Centro Cristiano.

En 1936, con motivo de las Bodas de Plata del colegio, los exalumnos se involucraron directamente en la organización de los actos celebratorios, siendo el principal apoyo del director de la época, el recordado Hermano Donato.

Con motivo de realizarse en Rancagua, el 12 de octubre de 1940, la gran Revista de Gimnasia de las Bodas de Plata del Instituto O’Higgins, con el objeto de presenciar tal evento, Eduardo Bezamat viajó a esa ciudad, en su propio auto, llevando como compañeros de viaje a sus dos amigos los Hermanos Emeterio y Eulogio. Antes de darse inicio a la Gran Revista, Bezamat quiso conversar con el Hermano Mateo[1], entonces Visitador del Distrito Chile-Perú al que pertenecían los Maristas de este país. Le hizo ver que los demás Colegios Maristas podían crecer porque disponían  de terreno, pero no así el Chacabuco, constreñido en un sitio muy reducido. En esa oportunidad, le ofreció un terreno de su propiedad, cercano al antiguo colegio.

Al respecto, consignan los Anales, en relato realizado de puño y letra por el H. Emeterio:

“El 12 de octubre, con motivo de celebrar el Colegio de Rancagua sus 25 años, dos Hermanos de la Comunidad fueron en varios autos en compañía de una buena delegación de exalumnos, como delegados y representantes del 1er Colegio Marista de Chile, a la citada ciudad para tomar parte en tan fausto acontecimiento. Uno de los delegados, el Sr. Bezamat, al contemplar el pie en que se encuentra el Instituto de la citada ciudad, entusiasmado quiere hacer del Chacabuco de Los Andes, donde él se educó en sus primeros tiempos, y como 1er Colegio Marista de Chile, el primer establecimiento educacional de la ciudad. A este objeto y con las formalidades del caso, se acerca al Rdo. H. Visitador y le hace la donación de una propiedad sita frente al actual Colegio. He aquí los fundamentos e iniciación del resurgimiento del Instituto Chacabuco, tal acto del Sr. Bezama fue acogido con entusiasmo por todos los círculos allegados a la obra educacional de los Hermanos”.[2]

 

El autor de la importante donación, sólo fue alumno del Instituto Chacabuco durante 5 años, entre 1911 y 1915. Pero, ese corto período de tiempo, bastó para que a lo largo del resto de su existencia, se identificara totalmente con el Instituto, formando parte activa del Centro de Exalumnos y que mantuviera siempre una actitud de permanente gratitud hacia el Colegio y hacia la Congregacion, que le impartió sus primeras letras, lo que tradujo en importantes y constantes donaciones hacia el establecimiento, frente a cualquier necesidad que se presentaba.

Vale la pena consignar aquí las declaraciones hechas por Rafael Cacciuttolo, presidente del Centro de Exalumnos y vicepresidente de la Federación de Exalumnos Maristas de Chile, hechas el sábado 5 de abril de 1947, al diario La Nación, refiriéndose a este asunto, respondiendo a la pregunta del periodista que lo entrevistaba y le preguntaba:

“¿Qué fecha especial valoriza Ud. como el acontecimiento máximo ocurrido durante su presidencia?, a lo que el entrevistado respondió:

“El gesto de Eduardo Bezamat, de obsequiar el terreno para el futuro Colegio. Sin duda, afirmamos es un hecho digno de especial mención para ejemplo del exalumnado de Chile. Este gesto de Bezamat ha producido una saludable emulación. Es así como cuando se colocó la primera piedra, se reunieron alrededor de $200.000”[3].

Dice el Hermano Eulogio:

“Pronto formamos un Comité Ejecutivo para la construcción del nuevo colegio. Se hicieron permutas de terreno y por fin logramos la propiedad del actual Chacabuco. Yo tuve la suerte de conseguir una franja bastante amplia de los terrenos pertenecientes al Ferrocarril Transandino, gracias a la generosidad y buenas maniobras del ingeniero don Jorge Pérez Browne[4] y de don Hugo Jordán Guerra[5], primo hermano del Director General de Ferrocarriles, logramos la adquisición de dichos terrenos sin costo alguno para la Congregación. Y entonces se pudo iniciar los planos y la construcción del “Nuevo Chacabuco””[6].

Con fecha 31 de diciembre de 1943, en la Notaría de don Luis Díaz Mieres, en Los Andes, el ex-alumno Eduardo Bezamat, hacía donación de 6.525 m2 de la propiedad que poseía en la avenida Argentina, frente al antiguo colegio. La donación estaba destinada a que los Maristas levantaran un nuevo y moderno establecimiento educacional.

Primer diseño del ex-alumno arquitecto Luis Botto Solari del nuevo edificio en el antiguo solar surponiente de avda. Argentina esquina de Membrillar.

En plena Segunda Guerra Mundial, el Consejo General, reunido en Saint Genis-Laval, en Francia, en sesión de fecha 19 de mayo de 1944, encabezado por el H. Michaëlis, Vicario General, adopta la siguiente resolución trascendental para el proyecto de construcción del nuevo edificio:

"a autorisé à aller de l'avant à Los Andes avec le terrain donné para les anciens elèves".[7]

Posteriormente, una segunda donación gestionada por el Hermano Eulogio, ante el mismo Bezamat, incrementa la superficie disponible para el nuevo Instituto, en 3.040 m2 adicionales. De esta manera, el terreno de la nueva propiedad Marista se elevaba a un total de 9.565 m2. El trámite fue realizado en la Notaría de don Miguel Contardo Pozo, en Santiago, el día 15 de abril de 1952.

El segundo proyecto de arquitectura realizado por el arquitecto Manuel Valenzuela, era bastante ambicioso y consultaba además de lo que se inauguró finalmente en 1952, una gran Capilla, una torre junto a la entrada principal, un cuerpo de salas de clase perpendicular al actual, las habitaciones de Hermanos y un recinto de servicios. Probablemente, la escasez de recursos hizo que sólo se edificara conocido hasta antes de la ampliación de los últimos años.

Otro de los hechos de importancia de este año, fue el trabajo realizado por el exalumno Julio Cacciuttolo quien motivado para que el Colegio tuviera una gran banda de guerra, duplicándola, llegó a conseguir $7.000 para comprar instrumentos de muy buena calidad, en Buenos Aires[8]. Al respecto, los Anales, dicen:

“El exalumno D. Julio Cacciuttolo en un arranque de entusiasmo por el Colegio, hace una colecta entre los antiguos exalumnos y amigos y con su producto se compran en Argentina instrumentos de música, para incrementar así la Banda de Guerra del Colegio, cuya dotación llegó a pasar de los 50, teniendo en cuenta que también el H. Director de Calera, contribuyó en algo; regalando como 1 docena de Pitos de Bronce. El 21 de mayo, dicha Banda atrajo las miradas del público entusiasmado”.[9]

Una página destacada de su historia le corresponde escribir al Instituto Chacabuco, en el año 1944 puesto que hace de sede de la Convención Nacional de Ex-alumnos Maristas, a la que asistieron representantes venidos de todos los Colegios Maristas de la provincia; además de las delegaciones provenientes de Argentina y Brasil.

Con este motivo en la reunión de Exalumnos del domingo 13 de mayo de 1945, al momento de presentar al nuevo Director a la concurrencia, la directiva dio cuenta someramente de estado del proyecto y de las acciones que se hacían para concretarlo, tanto desde la Congregación como de los diversos estamentos del establecimiento. El Hermano Elías José, se explayó sobre el asunto dando mayores luces y precisiones sobre la ambiciosa edificación que se proponía realizar. Al respecto, el diario andino El Heraldo, publicaba lo siguiente:

“Instituto Chacabuco tendrá nuevo colegio”

“El domingo pasado el Centro de Ex alumnos del Instituto Chacabuco de nuestra ciudad tuvo una importante reunión con asistencia de gran número de ex alumnos, después de haber asistido a una misa que se realizó a las 9 horas en la Parroquia del Tránsito”.

“Abrió la sesión y saludó a los asistentes, el presidente del Centro de Ex alumnos don Rafael Cacciuttolo, quien también, presentó al nuevo Director del Instituto Chacabuco, Rvdo. H. Elías José”.

“El H. Elías dio a conocer sus sentimientos de satisfacción al ser nombrado para tomar la Dirección del Chacabuco, pues conocía el entusiasmo y cariño de los ex alumnos por su antiguo colegio; el que a pesar de ser el primero que fue fundado en Chile por los H.H. Maristas en el año 1911, muy poco ha progresado, en comparación de otros colegios de fundación más reciente”.

“Expuso a los concurrentes lo que se ha hecho y lo que se piensa hacer para que el Instituto Chacabuco cuente con un moderno edificio que contenga seiscientos alumnos internos, medio-pupilos y externos, cómodamente  instalados”.

“Una vez que el H. Elías hubo terminado, el Presidente ofreció la palabra. Sergio Urquiza propuso que fueran emitidos bonos que ganarían un interés de 4 ½ para ser adquiridos por alumnos, ex alumnos y personas que desearen cooperar a la construcción del nuevo colegio marista. Esta iniciativa fue ampliamente aceptada por la Asamblea, lo mismo que la del señor Luis Ramírez, quien a pesar de estar enfermo en cama, hizo llegar por escrito su adhesión y la idea de buscar la cooperación de las Municipalidades del Departamento en la construcción del Colegio”.[10]

El 1º de Mayo de 1946, los padres y apoderados y los ex-alumnos andinos reunieron unos 25 camiones con los que concurrieron a las areneras y riberas del río Aconcagua para cargar áridos necesarios para la construcción del nuevo edificio del Instituto. Hermanos, profesores, apoderados, exalumnos y alumnos, en un verdadero de trabajo en equipo por un fin tan noble como erigir el nuevo Instituto, se dieron cita en las areneras del río Aconcagua. Muchas camionadas de arena y ripio premiaron el esfuerzo de los voluntarios trabajadores. Don José Miguel Cacciuttolo Gallardo, Alcalde de la ciudad, con algunos obreros erigió un horno para cocer ladrillos que se utilizarían para levantar la magna obra. Varias hornadas salieron como producto del denodado trabajo voluntario del selecto grupo de antiguos alumnos.[11]

Para poder iniciar las primeras inversiones para la edificación del nuevo Instituto, la dirección del establecimiento solicitó $200.000 al Consejo del Distrito Chile-Perú, que sesionaba en Santiago y estaba integrado por los Hermanos Plácido Luis como presidente; H. Guillaume y H. Arturo. En su sesión del 30 de septiembre este Consejo aprobó solicitar al Consejo General el monto requerido. Este estamento superior, presidido por el Hermano Odulphe, Vicario General, aprobó los fondos con fecha 23 de octubre de 1945 en reunión efectuada en la Casa Generalicia de Saint Genis-Laval. Durante el mismo período del H. Elías José, el Consejo del Distrito solicita otros fondos por un monto de $500.000. Esta partida fue aprobada por el Consejo General, encabezado por el H. Odulphe, Vicario General, con fecha 10 de septiembre de 1946.

Por esos días, cambia la organización de los Maristas, en relación al Distrito Chile-Perú que es eliminado como tal y es reemplazado por las dos Provincias autónomas de Chile y Perú, de acuerdo a la resolución del Consejo General de fecha 24 de octubre de 1946. Este cambio organizacional, probablemente facilitó las gestiones para obtener financiamiento para la construcción del nuevo edificio del Instituto Chacabuco. Como primer provincial de Chile, asumió el cargo el H. Lucinio María, antiguo director del establecimiento andino.

Fruto del arduo trabajo de esta comisión ad-hoc y la vitalidad del Hermano Elías, llegó el momento largamente anhelado: la colocación de la primera piedra, la que se llevó a efecto el 30 de mayo de 1946. Numerosas fotografías atestiguan el acto realizado al que concurrió numeroso público, ya alumnos, apoderados, exalumnos y, por cierto, gran cantidad de Hermanos y autoridades. La ceremonia fue presidida por el Obispo de San Felipe de Aconcagua, monseñor Bernardino Berríos Gaínza. El Hermano Aquilino Mateo, filmó toda la ceremonia en testimonio fílmico que hasta ahora podemos apreciar y que pudo ser rescatado luego de ser botado como desperdicio sin importancia. La construcción propiamente tal, le fue encargada a los constructores civiles señores Marcelo Canabes de la Cruz y Humberto Bonelli Dufau, ambos ex-alumnos del Instituto. Suegro el primero del segundo.

Sin embargo, por diversos motivos los trabajos de edificación se demoraron un poco más. No obstante, en el intertanto, la comunidad local seguía requiriendo financiamiento de parte del Consejo General de la Congregación. En la sesión del Consejo Local del 16 de octubre de ese año, el H. Elías José, Director, daba cuenta que estaba a la espera de los planos de construcción. Ese día se acordó “empezar de inmediato la obra de los ladrillos, para hacer unos 60 o 70.000 todos de muralla”[12].

Los trabajos de construcción en sí, se iniciaron efectivamente en octubre de 1947 y comenzaron con los cimientos de la sección de entrada y clases. Cerca de 20 obreros trabajaron con afán en el nuevo edificio en esa etapa de la obra.[13]

Posteriormente, ese mismo Consejo Local, acordaba en la 8ª sesión, citar para el día 12 de octubre, a los señores Miguel Cacciuttolo, Eduardo Bezamat, Raúl Casarino, Rafael Cacciuttolo y al Sr. Alcalde, a un almuerzo en el Colegio para tratar la organización de la obra del “Nuevo Instituto” y ver las bases de la tarea constructiva a realizar, las atribuciones y condiciones de trabajo de los constructores, señores Marcelo Canabes y Humberto Bonelli. En esa oportunidad acordaron también pedir al Sr. Cacciuttolo una máquina betonera y, al Sr. Bezamat se acordó pedirle la escritura de cesión del terreno del Transandino.[14]

A mediados de noviembre de ese año, el día 18, la comunidad andina y, especialmente la Marista del Instituto Chacabuco, se vieron conmovidas por la trágica desaparición del Alcalde de Los Andes y ex-alumno, don Miguel Cacciuttolo, en quien –al decir de los Hermanos[15]- el colegio tenía un verdadero protector y era quien presidía el Comité Pro-Construcción del nuevo edificio siendo uno de sus más entusiastas integrantes. El accidente aéreo sucedió al estrellarse la pequeña aeronave en que viajaban, en las estribaciones de los cerros ubicados al poniente de Los Andes, entre las localidades de Tierras Blancas y Palomar. En el mismo accidente pereció también don Arturo Ramírez de la Fuente.[16]

Durante el período del H. Luis Mariano, se pudieron finalizar los trabajos de edificación y las terminaciones del nuevo establecimiento. Para ello, el Consejo Provincial local elevó solicitudes de nuevos aportes de recursos económicos por un monto total $2.500.000. La primera solicitud era por $1.500.000 y la segunda, por $1.000.000. Estas solicitudes se realizaron con fecha 13 de enero y 9 de diciembre de 1951. Ambos requerimientos fueron aprobados por el Consejo General los días 23 de enero y 28 de diciembre de 1951.

Mientras tanto los exalumnos, así como los demás estamentos del Colegio, no permanecían tranquilos en su campaña por apoyar la gestión del Director, para echar a andar el Instituto en el nuevo edificio. Con este objetivo, Rafael Cacciuttolo, presidente y Mario Abadie, secretario del Centro de Exalumnos, respectivamente, invitaba a fines de diciembre de 1951, a una reunión para las 21:00 horas del día jueves 10 de Enero. Decía Cacciuttolo que, en la reunión general del Centro del 7 de octubre pasado, había tenido el honor de ser nuevamente elegido en ese cargo. Agregaba, llamando a la colaboración de los exalumnos con el Instituto:

“Gracias a Dios, contaremos a partir de marzo próximo con un espléndido local en el nuevo Instituto Chacabuco. Es deber nuestro corresponder a esta nueva deferencia de nuestros buenos Maestros con una cooperación más efectiva a la labor del Colegio y a la vez preocuparnos de amoblar nuestro local, dotándolo de todos los elementos necesarios”.[17]

A principios de marzo, tuvo lugar la despedida del H. Elías José que era trasladado a Limache para dirigir la construcción del Juniorado San José, después de haber dirigido con tanto acierto la construcción del nuevo Instituto Chacabuco. En esa oportunidad, se aprovechó la circunstancia para dar la bienvenida al H. Eulogio José, activo cooperador en esa obra y gestor fundamental en la donación del terreno por parte del ex-alumno don Eduardo Bezamat. El H. Eulogio José regresaba de un viaje de estudios a los Estados Unidos de Norteamérica. La manifestación fue ofrecida por los Directorios de los Padres de Familia, Ex-alumnos y Sociedad Protectora de Estudiantes. Estas Asociaciones habían constituido una valiosa cooperación a la buena marcha del colegio y habían ayudado eficazmente a la preparación de la inauguración oficial del establecimiento.

Para la realización del Gabinete de Química, los hermanos Dr. Mario Barrera Alvarez y Sergio Barrera Alvarez, Químico Farmacéutico, obsequiaron, junto a su padre, el destacado Químico Farmacéutico, don Clímaco Barrera, bastantes aparatos, ingredientes y reactivos, además de dos microscopios. Igualmente, los ex-alumnos y, principalmente, el Sr. Julio Cacciuttolo Gallardo y algunos miembros de la Colonia Española, cooperaron a la erección de dos hermosos mástiles: uno se erigió en el patio de honor de los Hermanos y, el otro, fue levantado en el patio interior del colegio. Las banderas fueron obsequiadas por la Ilustre Municipalidad de Los Andes que era encabezada entonces por su Alcalde don Alfonso Ramírez de la Fuente.

El 15 de agosto, Fiesta Patronal del Instituto, hubo una solemne y numerosa misa con la Comunión de Ex-alumnos y familiares. Aquellos que comulgaron desayunaron en el establecimiento y luego, se tomaron fotografías de recuerdo.

Al día siguiente, a las 19:00 horas, se realizó una conferencia destinada a los Padres de Familia por el Profesor Rafael Hernández Samaniego, de la Universidad Católica de Chile, de Santiago. La charla fue todo un éxito. Luego, en el Salón de Honor de los ex-alumnos, tuvo lugar una recepción a los asistentes. Un comité de señoras se encargó de la preparación de un vino de honor lo que hicieron con exquisito gusto y abnegación. A las 21:00 horas, el Directorio del Centro de Padres de Familia, ofreció una comida a los Delegados de los demás Colegios en el comedor de la Comunidad.

El día domingo 17 de agosto, fue un día inolvidable en los Anales del Colegio. Los sacrificios de años, se veían compensados por la concreción de un verdadero sueño, contar con un edificio adecuado para los fines educativos, en casa propia sin que ello restara gratitud imperecedera hacia la congregación de los Agustinos de la Asunción que, por años habían cobijado la obra Marista, confiados sólo en la palabra de los superiores respectivos.

Parecía que el sol iluminaba el resultado de una gran obra, en pleno invierno andino. El día se vestía de luz y gala. Muy temprano empezaron a llegar las Delegaciones y, entre ellas las Comunidades casi en pleno de: Santiago, La Calera, Quillota (IRA) y Fundación Diego Echeverría Castro. También, asistió el Consejo Provincial encabezado por el H. Lucinio María, y la mayor parte de los antiguos Directores del Instituto Chacabuco. Otros, como los Hermanos Andrés Adventinus y Antoine Joseph, ya habían partido al encuentro con el Padre Celestial.

A las 09:30 horas, monseñor Berríos Gaínza, “nuestro ilustre y cariñoso prelado” dicen los Anales, ofició la Santa Misa en el templo parroquial de la Asunción. Se hicieron presentes el Intendente de la Provincia de Aconcagua; el Gobernador de Los Andes, ex-alumno don Esteban Sáinz Argomániz; Diputado y ex-alumno don Alejandro Pizarro Herrera; Alcalde de Los Andes, don Alfonso Ramírez de la Fuente; comandantes del Ejército y Carabineros; Dr. Bernardo Salas Muñoz, Director del Hospital San Juan de Dios; don Oscar Granadino Yáñez, Rector del Liceo de Hombres; otras autoridades educacionales y numeroso público. Luego de la Misa tuvo lugar la ceremonia de la bendición e inauguración del Colegio. El Alcalde de la ciudad hizo entrega de una hermosa bandera que él mismo izó en el mástil de honor junto a la fachada del Instituto. 

Numeroso público llenó el patio y las galerías de los pisos superiores del edificio. Durante el acto hicieron uso de la palabra: el Gobernador Esteban Sáinz, a nombre del Supremo Gobiermo del Presidente Gabriel González Videla; el Alcalde de Los Andes, don Alfonso Ramírez; don Rafael Cacciuttolo, Presidente de la Federación de Ex-alumnos Maristas de Chile; don Arturo Toro V. que lo hizo a nombre de la Federación al momento de hacer entrega al colegio de una hermosa estatua del Sagrado Corazón; don Pedro Gómez G. a nombre de la Colonia Española; don Eduardo Bezamat, insigne y generoso bienhechor; el H. Eulogio José que declamó un romance original, alusivo a la inauguración y, el Rdo. H. Lucinio María, Provincial; al final habló el Obispo Diocesano monseñor Bernardino Berríos quien procedió luego a la bendición del nuevo local del Instituto. Después de la bendición, tuvo lugar el desfile de los alumnos y ex-alumnos, a los acordes de la Banda del Regimiento en combinación con la Banda de Guerra del Colegio.

El acto inaugural finalizó con la dedicación de las salas de 2° y 3° Año a “Carlos Scheggia B.” desaparecido el 26 de marzo de 1948, mientras volaba en su avión sobre la selva colombiana. Carlos Scheggia era hijo del gran amigo y bienhechor del Instituto, don Anselmo Scheggia; y a “Joaquín Santelices E.”, cuyos amigos juntaron fondos para la construcción de una sala de clases.

El almuerzo oficial tuvo lugar en el Hotel Plaza. La manifestación fue ofrecida por el Director del Instituto, H. Luis Mariano. En la oportunidad, hicieron uso de la palabra: don Julio Montero, Jefe de la Sección Exámenes y Colegios Particulares, a nombre del Ministro de Educación. Entre otras cosas, el Sr. Montero, dijo:

“La educación impartida por los Hermanos Maristas en sus Colegios, merece plena y entera confianza del Gobierno”.

También hablaron el Diputado y ex-alumno don Alejandro Pizarro Herrera y el Rdo. Hermano Sebastiani, Asistente General, quien dejó muy en alto el pabellón Marista con sus expresiones. Así mismo, se rindió un homenaje a los ex-alumnos médicos Drs. Antonio Mery Petrowitsch y Manuel Fajardo Olguín quienes recién habían obtenido sus respectivos títulos. El homenaje se hizo extensivo al Dr. Antonio Mery Acuña quien por muchos años había sido médico del Colegio.

No faltó en ese día el gesto generoso y amable de don Eduardo Bezamat quien entregó al Hermano Provincial, un cheque donando $50.000 de la época para los talleres de Trabajos Manuales.

Tanto los Superiores como la Comunidad quedaron muy satisfechos del éxito logrado con la inauguración oficial del nuevo local del Instituto Chacabuco. La Comunidad, expresaba, en sus Anales:

“Dios quiera que el nuevo Instituto Chacabuco sólo sirva para su mayor gloria y

bien espiritual de la juventud andina”.

El monto total invertido, de acuerdo al detalle investigado, alcanzó a $6.300.000 de la época.

A lo largo de la existencia del Instituto Chacabuco-Colegio Marista de Los Andes, siempre los exalumnos han estado dispuesto a apoyar la gestión del establecimiento en tributo de gratitud hacia la entidad que le dio educación, valores y fe.


[1]Charles Fourquier Miquel. Nació el 14 de noviembre de 1888, en Carcasonne, Francia. Hijo de Pedro y Catalina. Visitador del Distrito Chile-Perú, desde 1931 a 1941. Falleció en Colombia, el 12 de diciembre de 1955.

[2] Anales del Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág. 59. CEPAM.

[3] Entrevista a R. Cacciuttolo G. Diario La Nación. Santiago. Sábado 5 de abril de 1947.

[4] Gerente del Ferrocarril Transandino en Los Andes. Autor del libro “En Cordillera” publicado en 1941 y 1946.

[5]Rector del Instituto Agrícola Pascual Baburizza.

[6] Carazo Alameda, H. Agustín. Conversando con el H. Eulogio. Mi ideal de vida: SERVIR. Revista Hermanos. Provincia Marista de Chile, N° 25, diciembre de1996.

[7]Trad. del autor: “Ha autorizado ir adelante en Los Andes con el terreno donado por los antiguos alumnos”.

[8]Actas del Consejo Local 1944. Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág. 6. CEPAM.

[9]Anales del Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág 67. CEPAM.

[10]El Heraldo. Los Andes. Año III, N° 661. Pág. 3. Miércoles 16 de Mayo de 1945. Gentileza Prof. Nelson Escobar Espinosa.

[11]Carazo A., H. Agustín. Conversando con el H. Eulogio. Mi Ideal de Vida: Servir. Revista Hermanos, Provincia Marista de Chile, Nº 15, 1996.

[12] Actas del Consejo Local. Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág. 27. CEPAM.

[13] Anales del Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág. 73. CEPAM.

[14] Actas del Consejo Local. Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág. 35. CEPAM.

[15]Anales del Instituto Chacabuco de Los Andes. Pág. 73. CEPAM.

[16] Id. Ant. Pág. 74. CEPAM.

[17] Archivo Centro de Exalumnos. Los Andes, diciembre de 1951.